Gestos de honor /Especial de Leyendas

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Foto: Gettyimages

En sus inicios, George Foreman realizó un acto que provocó el desprecio y la desaprobación de muchas personas de raza negra. Sucedió en los Juegos Olímpicos de México 1968, cuando el pugilista disputaba la medalla de oro.

The Black Power o Poder Negro es un movimiento político que apareció en Estados Unidos. Fue en el verano de 1966, cuando de la mano de Stokeley Carmichael, continuaron los ideales de Malcom X. Quién defendía los derechos de los afroamericanos. . Mismos que en esa época, ya ocupaban el 11 por ciento del total de población estadounidense.

Pero con su surgimiento, la protesta se volvió extremista y dejaron a un lado la estrategia de integración. La corriente “significa una emancipación completa de los negros, respecto de la opresión blanca, por los medios que se consideren necesarios”.

Con ello, dejaron a un lado las intenciones de no violencia del movimientos por los  derechos civiles. El cual, estaba al mando de Martin Luther King Jr. “Gracias a la obra de King, estamos dando los primeros pasos por el camino de una confrontación real entre blancos y negros americanos. Tal vez King no aprobaría el concepto Poder Negro (…) es el intento de transformar su sueño en realidad”.

Luther King fue asesinado el 4 de abril de 1968, meses antes de que iniciaran los Juegos Olímpicos en México.

Baño de gloria

Llegó el 26 de octubre de 1968, la gran final para definir al medallista de oro en la categoría de los pesos completos. La Arena México, se ocupó a su máxima capacidad. Estaba por surgir una leyenda, George Foreman. Que en ese momento, enfrentaba a Ionas Chepulis.

El estadounidense subió al cuadrilátero vestido completamente de blanco. Al frente, su camiseta tenía las siglas U S A. Mientras que su rival portó de rojo la parte superior. Mismo que a sus 29 años, ya denotaba alopecia en el centro de su cabeza. Ambos recibieron indicaciones en sus respectivas esquinas.

“Foreman impresionó al respetable desde que subió al cuadrilátero. Su musculatura y sus casi dos metros de altura, hicieron brotar una exclamación de parte de la mayoría de los asistentes”  relató  el periódico Ovaciones.

Sonó la campana y comenzó el duelo de los pesos completos. El norteamericano marcó diferencia con sus japs de izquierda en el rostro de Chepulis. Quién tuvo hemorragia en la nariz, temprano en la pelea.

“Foreman conectó una y otra vez su jap y Chepulis, sin ninguna defensa, recibiéndolo en plena cara. Se estaba consumando una verdadera masacre. El paisano de Natasha ya no veía lo duro sino lo tupido. La sangre manaba en toda la cara del soviético” continuó Ovaciones.

El soviético intentó responder con rectos y ganchos a la humanidad de Foreman. “El ruso de vez en cuando soltaba sus manos, pero con sus golpes ni siquiera alcanzó a despeinar al imponente hombre de color (…) Los gritos de la gente de paren esa pelea” agregó Ovaciones.

Finalmente, el tercero sobre la superficie decidió frenar el enfrentamiento. Dos rounds bastaron para que el estadounidense se colgara la medalla de oro. El ruso se acercó a su esquina para atender su hemorragia y demás golpes.

Mientras tanto, ‘Big George’ hizo lo propio. A continuación, vino el gesto que provocó la molestia de unos y el apoyo de otros. En su mano derecha sostuvo una bandera de los Estados Unidos. Se posicionó en el centro del ring. E hizo cuatro reverencias, una hacia cada lado.

Rodolfo Vargas, especialista en boxeo de Azteca Deportes, comentó en entrevista: “Él estaba concentrado en su deporte, en su objetivo, que era conquistar una medalla olímpica. Si bien, es cierto que había problemas de racismo todavía en los Estados Unidos y que aún prevalecen. Varios de sus compañeros atletas decidieron adoptar esa oportunidad que les daba el gran foro Olímpico para protestar.”

“Sin embargo, él abrazó el sueño Olímpico y además, él se sintió estadounidense y sintió que había cumplido con una meta que se había pactado con él y con su país. Yo no pienso de ninguna manera que sea objeto de críticas que haya hecho eso en ese momento, cada quien es libre de expresar sus emociones y sus ideales. “agregó Vargas.

La razón de la indignación 

Días antes de la coronación del peso pesado. El 16 de octubre, los Juegos Olímpicos de México, fueron marcados por un acto social que le dio la vuelta al mundo. The Black Power, se hizo presente cuando dos atletas norteamericanos, que no estaban conformes con el trato hacia la raza negra, manifestaron su molestia.

Tommie Smith acabada de imponer un nuevo récord mundial (19.8) en la prueba de 200 metros planos. Todo era celebración, hasta el momento de la premiación. Él y su compañero John Carlos, acreedor al bronce, caminaron hacia el podio con las manos tomadas atrás, con calcetines solamente. En una sostenían un tenis, mientras que en la otra portaban un guante negro.

Cuando se entonó el himno nacional estadounidense en Ciudad Universitaria, los atletas levantaron la mano en la que tenían el guante. Smith el derecho y Carlos el izquierdo. Ya que éste segundo, había olvidado su par en la Villa Olímpica y su compatriota le prestó el suyo.

“Si nos tratan como animales, para que competimos” declaró John Carlos tras el suceso. “Así, cómo un bofetón en pleno rostro al convulsionado mundo de nuestros días, hablaron los atletas de Estados Unidos (…) al enfrentarse a más de un centenar de periodistas en la sala de entrevistas. Luego de recibir ambas medallas” relató Jorge de la Serna del diario Esto.

Mientras, el medallista de bronce continuó “Digan ustedes, los de la prensa, a la América blanca, al mundo blanco todo, que si no se preocupan por nuestros problemas, que si no se quieren enterar de nuestros sufrimientos, ¿por qué entonces nos buscan para que compitamos?”

“Digan ustedes que ya estamos cansados de ser vistos y tratados cómo animales por el hombre blanco. No somos ratones, no somos cucarachas” agregó John Carlos. Posteriormente, ambos explicaron que el guante era símbolo de pobreza. Mientras que el zapato era por ser participantes de atletismo.

No faltaron las molestias por el acto: “Evidentemente, lo ocurrido ayer (…) ha sido una protesta política del Poder Negro y, a muchas norteamericanos que presenciaron el hecho, no les ha caído nada bien. A los mexicanos, mucho menos, porque … ha venido a hacer eso a nuestra casa. Además se trata de política en el deporte” describió Ovaciones.

Finalmente, Carlos dijo “Observamos que cuando hicimos esto, de la tribuna otros norteamericanos, pero pálida su faz, bajaban los pulgares en señal de muerte. Ya estoy cansado de ser caballo de exhibición”.

Posteriormente, Avery Brundage, en ese entonces presidente del Comité Olímpico Internacional (COI). Presionó a la delegación estadounidense para que suspendieran a los atletas.

Además, el Comité Olímpico Nacional de dicho país dijo en un comunicado oficial, expresar “profunda pena al Comité Olímpico Internacional y al pueblo de México por la descortesía desplegada por los dos miembros de este equipo, al separarse de la tradición, durante una ceremonia de victoria (…) y por lo tanto, los dos implicados son suspendidos inmediatamente del equipo y se les ordenó que se retiren de la Villa Olímpica”. Así lo informó el periódico El Día.

Por su parte, Rodolfo Vargas comentó al respecto “No es un tema exclusivo del deporte. Aquellas personas que de alguna manera están en foros internacionales y tienen los reflectores del mundo, y piensan que tienen la oportunidad de manifestar sus ideales para tratar de que las cosas cambien o tomen un rumbo distinto, utilizan esos foros”.

“El ser humano en cualquier foro en donde se encuentre, debe tener la libertad de expresión. Si hay a quienes les moleste que se utilicen, me parece que deben de respetar el pensamiento de los atletas o de los deportistas”. Agregó el comentarista de Azteca.

Consecuentemente, ambos atletas se marcharon. Después de abandonar el lugar donde se hospedaban, abordaron el vuelo 910 de Western Airlines, camino a Los Ángeles, en compañía de sus respectivas esposas.

Hoy en día, la Universidad Estatal de San José, en California, cuenta con una estatua conmemorativa de ambos atletas. En 2007, Smith publicó su autobiografía titulada Silente Gesture (Gesto Silencioso). Mientras que John Carlos se convirtió en entrenador de atletismo en la escuela Palm Springs, en California.

Al fin se aclaró

En noviembre de 1968, Foreman fue celebrado en su país natal. El campeón lució elegante para la cita. Pantalón blanco, saco rojo y debajo de éste, un suéter azul marino con cuello alto. Fue recibido por una multitud, que en forma de pasillo, lo guiaron al interior. En donde dio una conferencia.

Antes de ingresar al lugar, recibió un ramo de rosas. Ya adentro, subió a un cuadrilátero, en el que se encontraban un escritorio y un micrófono. Finalmente, fue presentado entre aplausos, gritos y puños levantados.

De lado a lado, presumió la medalla que colgaba en su cuello. Respecto a lo sucedido con Carlos y Smith declaró: “En los Estados Unidos tienes el derecho de seguir a quien tú quieras y ser lo que quieras. Puedes no realizarlo, pero existe”. Así se aprecia en un video publicado por KTVU News.

Finalmente, el pugilista fue paseado en automóvil, en compañía de su familia. Sostuvo el ramo que le obsequiaron, mientras que a su alrededor, decenas de hombres afroamericanos lo acompañaron a pie, al paso lento del coche. 

Años después. En una entrevista para la revista estadounidense Counter Punch, George Foreman habló más a detalle sobre lo ocurrido con la bandera: “Fue espontáneo y no tuvo nada que ver con ellos. Yo siempre cargaba con una pequeña bandera Americana, así la gente sabría que yo era de América.”

“La mayoría pensó que fue grandioso, pero entonces pasó algo que me causó más dolor del que nunca sentí como individuo. Era un chico feliz de 19 años, y algunas personas se acercaron a mí en la quinta sala y dijeron ‘¿Cómo puedes hacer eso cuando tus hermanos (Carlos y Smith) están intentado hacer lo suyo?’ Ellos pensaron que los traicioné. Esa gente pensaría que causé un gran dolor” agregó Foreman.

Tiempo después, el mismo John Carlos defendió a su compatriota. En una entrevista con la periodista estadounidense Amy Goodman dijo: “Tú sabes, mucha gente pensó ‘Oh, George, él nos faltó al respeto’ o ‘él nos lastimó’ o ‘él no se levantó con nosotros’. Completamente equivocado”.

“George fue un tremendo individuo durante esa época del ´68, y lo es aún más grande en la actualidad” agregó el medallista de bronce.

Mientras tanto, ‘El Jefe’ Vargas explicó “Siempre habrá un sector de la población que pensará que Foreman fue, logró su objetivo y defendió su bandera norteamericana. Él pensó que no era el foro para protestar, aunque pienso que él es un ser humano muy respetable y muy digno de ponderar.”

“Siempre se ha manifestado como una persona que piensa en los demás. Tan es así que en su primer retiro, después se convirtió en Pastor, para predicar por los valores humanos”. Añadió el narrador de Box Azteca.

Y así fue, George Edward Foreman. Que decidió retirarse, por primera vez, del pugilismo en 1977 para ser predicador en su natal Texas. Estado que lo vio nacer el 10 de enero de 1949, en el condado Marshall. Antes de dedicarse al boxeo, ‘Big George’ practicó futbol americano y baloncesto.

Más tarde fue descubierto por el entrenador de boxeo, Nick Broadus. De la mano de él, Foreman tuvo su primer combate amateur en 1967 en San Francisco. Noqueó a su rival en el primer round.

Posteriormente, se convirtió en profesor de educación física en Camp Parks. Al mismo tiempo, continuó con sus entrenamientos. Tras coronarse en el National Amateur Athletic Union. Se ganó su boleto a los Juegos Olímpicos de México 1968. En donde se colgó, la ya mencionada, medalla de oro.

En 1969 dio el salto al pugilismo profesional. Su primera batalla la disputó en el Madison Square Garden y la ganó por KO en el segundo episodio. Pasaron dos años y medio, en los cuales, obtuvo 32 victorias consecutivas. En 1973 se convirtió en Campeón Mundial de Peso Completo. Noqueó a Joe Frazier en el primer asalto de la pelea disputada en Jamaica. 

Llegaron las defensas del título. En 1973, fue ante Joe Roman en Tokio, para 1974 derrotó a Ken Norton en Venezuela. Llegó a una marca de 40 batallas invictas. Hasta que en octubre de 1974, enfrentó al histórico Muhammad Alí, quien lo despojó del título. En la llamada “Pelea del Siglo”.

Vino su primer retiro en 1977, pero diez años después volvió. En 1991 disputó el título de los pesados ante Evander Holyfield, perdió por decisión, luego doce rounds. Pero en 1994, despojó de los títulos a Michael Moorer. En ese entonces, se convirtió en el campeón mundial más viejo de la historia.

Después Foreman se negó a defender sus campeonatos con sus respectivos retadores. Así que renunció a ambos y el 23 de noviembre de 1997, anunció que dejaba el pugilismo. Sus números en 81 peleas son, 75 victorias y solamente cinco derrotas.

Se casó en cinco ocasiones, la última fue con Mary Joan Martelly, su pareja actual.  También tuvo un total de 11 hijos. Ahora, él se dedica a su negocio de parrillas ‘George Foreman Grill’. Empresa que, dicho por el ex campeón, le ha generado más ingresos que el boxeo mismo.

Al final, la polémica que generó el gesto con la bandera, quedó como una anécdota. Esa batalla en la Colonia Doctores, en los Juegos Olímpicos de 1968, se recuerda más, porque ahí nació la carrera de un grande del boxeo.

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