Cuando la pasión consumió al Parque Asturias (Primera parte)

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Fotos: Cortesía

Reportaje por: Roberto Aguillón Serna

Si pensamos que la violencia y los disturbios en los estadios son un tema de actualidad, estamos muy equivocados. Hace 81 años estos acontecimientos ya sucedían, el incendio del Parque Asturias lo comprueba. Dicho evento fue calificado por los medios de aquel entonces como una “barbarie”.

El 26 de marzo de 1939 sus gradas de madera fueron incendiadas por aficionados del Necaxa en su encuentro contra Asturias, esto redujo a cenizas y escombros  las  localidades sur y oriente del mejor y más amplio recinto para la práctica del fútbol en México de la época.

Camino al infierno

Se disputaba la temporada 38-39 de la Liga Mayor. Dicho torneo contaba con la participación de siete equipos, América, Atlante, Asturias, España, Euskadi  Marte y Necaxa. En esta época el balompié mexicano contaba con un nivel amateur, sin embargo, estaba cobijado con grandes rivalidades como la del  Necaxa y Asturias.

Tras una carrera parejera entre ambos equipos se llegaba a un partido definitorio, un encuentro de vida o muerte. Los “Electricistas” instalados en el  tercer lugar general con 11 puntos estaban obligados a conseguir la victoria para alcanzar al equipo asturiano que se encontraba como líder único del campeonato  con 13 unidades. Una victoria para el cuadro local significaba dejar fuera de la carrera por el título a los “Rojiblancos” y alejarse del Euskadi, que se encontraba como sublíder general.

Según el historiador Carlos Calderón, días previos al encuentro los ánimos entre ambas aficiones comenzaron a subir de tono, cada vez que se topaban se retaban lanzándose insultos. Dicho encuentro estaba pactado para el 18 de marzo, pero debido a la celebración del primer aniversario de la expropiación petrolera fue reprogramado para el 26 de ese mismo mes.

Esto solo provocó que los aficionados de ambos conjuntos comenzaran por desesperarse, estaban impacientes porque se celebrara el duelo y deseosos por conocer el destino de su equipo en la Liga Mayor. Las entradas “volaron”, ningún aficionado quería perderse el encuentro como previendo que esa tarde se iba a vivir algo histórico en el Parque Asturias.

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El principio del fin del Parque Asturias

El día esperado llegó y ahora todo el revuelo del previo quedaba reducido a 90 minutos. Carlos Calderón cuenta que “El estadio se encontraba abarrotado en su totalidad, 25 mil almas serían testigo del fin de los estadios de madera en México.”

Los equipos saltaron a la cancha con sus cuadros de lujo; Asturias inició con Joaquín Urquiaga, José Ramón Soto, Carlos Laviada, Justo Sansebastián, José María García, León II, Fernando Frade, William Headley, Efraín Ruíz, Antonio Huitt y Julio Munlloch. Mientras que Necaxa envió al terreno de juego a Navarro, Antonio Azpiri, Marcial “Ranchero” Ortiz, Pizano, Ignacio “Calavera” Ávila, Perico, Vicente García, Tomas Lozano, Hilario “El Moco” López, Baldomero Arce y Horacio “El Chamaco” Casarín.

La crónica del periódico El Nacional describe varios hechos relevantes. El Asturias y el Necaxa sabían muy bien lo que se jugaban, esto provocó que una vez en la cancha, los jugadores disputaran cada balón como si fuera el último repartiéndose patadas al por mayor. Tales hechos fueron descritos  por el  cronista Manuel Seyde como indecentes; calificando a los jugadores como “léperos”.

La furia de los aficionados necaxistas empezó a ponerse de manifiesto desde los primeros minutos del partido. La razón, fue que al parecer los jugadores del Asturias tenían como consigna nulificar de cualquier forma  a Horacio Casarín, la gran figura de los “rojiblancos” haciéndose acreedor de un marcaje digno de un “crack”. Todo esto ante la concesión del árbitro del encuentro Fernando Marcos, quien permitió un juego brusco y pasó por alto las patadas que marginaron a Casarín del cotejo.

Respecto a este tema, en el libro 11 décadas del fútbol mexicano el ya mencionado Horacio Casarín comentó “Nunca he creído que haya habido consigna en lo que me pasó. Es cierto que los asturianos…tenían fama de golpear, pero nunca he creído que un futbolista salga a la cancha a descontar a propósito a otro compañero de trabajo. Al menos, nunca en un futbolista normal”.

No había pasado ni un minuto del partido, cuando el Asturias empezó a cumplir la consigna. Carlos Laviada fue el encargado de hacer rodar por el pasto a Casarín, acto inmediato después de patear la rodilla izquierda del “Chamaco”. Sin embargo, tal cosa no fue suficiente para dejar fuera del partido al delantero del Necaxa, pareciera más bien que, esto sirvió como aliciente para que el delantero mexicano mostrara su mejor fútbol.

“Carlos Laviada me atizó un patadón que me hizo ver estrellas. La pasión en las tribunas comenzó a calentarse cuando la gente vio que salía de la cancha. Con un masaje me pusieron en condiciones de regresar…Sentí que había entre los asturianos las ganas de desquitarse de aquel 5-1 del año” comentó Horacio Casarín para el libro 11 décadas del fútbol mexicano.

Casarín fue el encargado de abrir el marcador del encuentro. Transcurrían  seis minutos de primer tiempo cuando en medio campo Vicente García cedió el balón a  Tomas Lozano, quién se encargó de enviar el esférico a la banda derecha en donde se encontraba Hilario López; este al ver la llegada de Casarín al área envió un pase filtrado que pasó de largo a toda la defensa asturiana. Y una vez frente a la portería el “Chamaco” sacó un disparo con la pierna derecha para vencer al arquero Urquiaga.

Según la crónica del rotativo La Afición lo anterior desbordó una imponente ovación del abarrotado Parque Asturias haciendo que vibrara desde sus cimientos ante los clamorosos festejos de la porra del Necaxa.

Desafortunadamente la “Casería” sobre el “9” necaxista siguió haciéndose más que evidente y las patadas fueron subiendo de intensidad, se podía leer en el diario El Universal. Así fue como a los 13 minutos Casarín recibió una patada del “Negro” León, lo que provocó que abandonara el encuentro un par de minutos para que fuese  atendido.

En la misma entrevista para el ya mencionado 11 décadas del fútbol mexicano, Horacio Casarín aseguró “Cuando trataba de controlar un balón en el aire, el “Negro” León me pegó una patada en la rodilla derecha. Se suspendió el juego, la gente en las tribunas gritaba armando un escándalo infernal”.

En su reingreso al campo de juego se le veía adolorido y con poca movilidad, por ende y con tan solo 20 minutos jugados se decidió que saliera  del partido  de manera definitiva, dejando a su equipo con 10 hombres.

Sin embargo, ante esta situación los necaxistas no decayeron demostrando un juego ordenado y se hicieron con el dominio de la redonda. Al minuto 28 consiguieron aumentar la ventaja en el marcador, después de un contragolpe encabezado por Hilario López quien habilitó a García, este desbordó por la banda derecha y al llegar a la línea de fondo envió un centro al área que fue rematado de cabeza por el “Poeta” Lozano, el balón iba al ángulo superior derecho, pero Urquiaga realizó una gran atajada para detener el balón, no obstante, el rebote  quedó cómodo para la posición de Baldomero, quien solo tuvo que empujar la de cuero para poner un momentáneo 2-0.

Durante el segundo tiempo el calor del juego, la inferioridad numérica y el malestar del público por la lesión de Casarín  contribuyeron para que el partido se saliera de control. Carlos Calderón mencionó “Si no se alcanzaban a dar ningún golpe, se desquitaban con palabras hirientes. En fin, se vivía una verdadera batalla”.

A los 7 minutos del complemento, el Asturias se acercaría en el marcador después de que el defensor del Necaxa Marcial “El Chatito” Ortiz derribó dentro del área al delantero asturiano Efraín Ruíz, el árbitro no dudo en señalar la pena máxima. La crónica del diario Excélsior señala que a pesar de las protestas y discusiones, el señor árbitro se mostró inflexible, por lo que no se dejó influenciar sosteniendo su decisión. Ruiz hizo efectivo el cobro colocando el balón cerca de la base izquierda del poste de la portería defendida por Navarro, quien a pesar de alcanzar a tocar el balón no pudo evitar la caída de su marco.

Después de un dominio total por parte de los locales en el cual la defensa del Necaxa mostraba cansancio y su medio campo ya no generaba el futbol del primer tiempo, parecía que solo esperaba el fin del cotejo. Esto hasta que a falta de 10 minutos para el fin del partido, Efraín Ruiz conquistaría su segundo gol de la tarde. Posterior a un centro desde el sector izquierdo por parte de Munlloe, Ruíz se adelantó a la zaga para cabecear y enviar el balón al fondo de las redes.

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